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LUCHA LIBRE PROFESIONAL

Bueno amigos espero que este Blog sea para hablar y comentar sobre la lucha libre profesional de Colombia y de las empresas que existen en el mundo y porque no de sus nuevos valores de las escuelas que existan en nuestro País de las leyendas que hicieron historia aquí y representando a Colombia en los cinco continentes por nombrar algunas estrellas como Tigre Colombiano, Henry London, Memo Díaz, As Negro, Rudo Martin, Rayo de Plata, El Búfalo, King Kong, King Brayner, El Siniestro, Rayo de Oro,

Categoría: Deportes
Posteado por LUCHALIBREX en 09/06/2008 22:18

SUPLANTACIÓN PARTE # 2


La lucha libre en carne propia


Aun así, un tirón en la ingle y una leve lesión en mi rodilla izquierda me obligaron a dejar de practicar algunos días. En ese lapso, José Luis, mi entrenador, me explicó que mi identidad dependería del tipo de luchador que encarnaría: técnico (luchadores rápidos y ágiles expertos en llaves y saltos acrobáticos), rudo (luchadores tramposos que no respetan las reglas y quieren ganar como sea), o el que domina los dos estilos, rudo volante (los más completos). Entonces indagué sobre el reglamento:

—¿Se pueden dar puños en la cara?

—Sí, pero con la mano abierta solamente.

—Menos mal —dije aliviado.

—Pero se pueden dar codazos…

Básicamente todo está permitido, a menos de que el árbitro "se dé cuenta" de alguna jugada sucia. En ese caso puede descalificar a un luchador, pero ya cuando el daño está hecho. Con las reglas "claras", era solamente cuestión de tiempo esperar el día de mi debut ante el gran público.

El otro lado del ring

Terry Gene Bollea supo que la lucha libre no era un juego cuando su primer entrenador le quebró una pierna. Tiempo después y con otra actitud, la gente empezó a decir de él que era más grande que Lou Ferrigno, el Hombre Increíble. Gracias a ello el joven Terry no tardó en encontrar su álter ego: Hulk Hogan. La fama alcanzada le sirvió para grabar una escena en Rocky III y establecer en 1984 un récord que nadie ha podido superar: ser campeón absoluto de la WWF, ahora llamada WWE (World Wrestling Entertainment), durante cuatro años y trece días consecutivos. Sus actuaciones le bastaron también para ser elegido por la revista Pro Wrestling Illustrated —la más importante de su género— como el número uno entre los 500 mejores luchadores de la historia y haber sido su portada 81 veces. En la actualidad protagoniza un reality show de su vida diaria llamado Hogan Knows Best y disfruta de un apacible retiro entre cámaras y reflectores.

José Luis Espinoza, La Sombra del Ecuador, es luchador, entrenador, promotor y taxista. En treinta años de dilatada carrera ha sido El Tiburón, Chico Veloz, Hombre Araña y Relámpago Cubano, sobrenombres que sirvieron para acentuar su agilidad en el ring. Eran buenos tiempos los años setenta y ochenta en Colombia, cuando en El Salitre las peleas aún despertaban euforia, existían luchadores como El Tigre Colombiano y Henry London que convocaban público y se podía vivir exclusivamente de este deporte. Se quedó en Colombia por amor: aquí conoció a su esposa y estableció su Academia Mixta Colombian Superstars, lugar donde entrena a jóvenes promesas. La lucha le ha servido para todo, como aquella vez en que un delincuente lo quiso asaltar amenazando su estómago con un cuchillo; las llaves aprendidas le sirvieron para dominarlo y asestarle una paliza inolvidable.



Antesala de una velada tortuosa

La World Wrestling Entertainment fue democratizada en 1999 al poner a la venta diez millones de acciones a diecisiete dólares cada una. Cada luchador que compite en sus peleas lo hace sabiendo que está cumpliendo con un contrato millonario a varios años. La empresa explota su negocio a través de la producción de películas, documentales, libros y souvenirs. Todas sus peleas son televisadas, lo que le permite ganar muy bien por concepto del pay-per-view. Y si a todo esto se le añade que el precio de la boletería para un evento como WrestleMania —el campeonato que define al mejor luchador del mundo y que cada año convoca entre quince y veinte mil espectadores— oscila entre 50 y 2.910 dólares, es inevitable concluir que se trata de un negocio redondo.

Pero en Colombia no existe tal despliegue. La lucha libre no está reconocida por la legislación deportiva, hay escasez de patrocinios y los luchadores no son tratados como deportistas. A raíz de esto, cualquiera de los cuarenta luchadores activos en el país difícilmente gana quinientos mil pesos mensuales (si corre con la suerte de poder pelear). Por ello, la mayoría tienen o



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